M. Ant. De La Riva hunde sus raíces en el siglo XIX, cuando su fundador, Manuel Antonio de la Riva y Pomar, estableció la bodega en Jerez, adquiriendo una antigua casa vinícola con tradición desde 1776. Con el paso del tiempo, la bodega llegó a poseer unas 53 hectáreas de viñedo en el pago de Macharnudo —con suelos de albariza— y elaboraba vinos de excelente reputación, soleras históricas y soleras de viñas como “La Riva”, “Sabel” o “Los Arcos”.
Durante décadas, M. Ant. De La Riva destacó por la calidad de sus finos, amontillados, manzanillas y vinos generosos. Sin embargo, en los años 70 fue adquirida por Domecq, y poco a poco su nombre se desvaneció hasta desaparecer como marca independiente.
En 2017 la marca fue rescatada por los enólogos Willy Pérez y Ramiro Ibáñez, quienes decidieron devolver a la vida el legado de La Riva. Su objetivo: recuperar pagos tradicionales como Macharnudo y Balbaína, restaurar soleras históricas y reinterpretar los vinos con respeto al terroir y tradición del Marco de Jerez.
Hoy M. Ant. De La Riva combina memoria histórica y renovación, ofreciendo vinos de “vino de pasto”, manzanillas, finos y pasadas, muchos provenientes de viñas centenarias, con producciones limitadas que acercan al consumidor actual al alma auténtica del Jerez tradicional.
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