La frescura de la tierra gaditana
18,50 €
Elaborado íntegramente con Tintilla de Rota, Marismilla nace de los tres pagos más representativos de Bodegas Luis Pérez —Balbaina, Corchuelo y Carrascal—, cuyos suelos y microclimas diversos confieren al vino una identidad única y matices singulares en cada añada.
Bodegas Luis Pérez cuenta con instalaciones diseñadas para intervenir lo mínimo posible en cada fase del proceso, buscando siempre reflejar con pureza la identidad de la variedad y del terruño gaditano. La recolección se realiza de noche y de forma manual, en pequeñas cajas de pocos kilos, con una primera selección en el propio viñedo y una segunda en mesa ya en bodega. Una vez seleccionadas, los racimos se despalillan completamente y se encuban por gravedad, manteniendo un breve contacto del mosto con los hollejos durante unas horas para obtener un color delicado y aromas sutiles. La fermentación tiene lugar a baja temperatura, con el objetivo de conservar la frescura y los aromas primarios de la Tintilla de Rota. Posteriormente, el vino reposa durante nueve meses sobre sus lías finas, adquiriendo volumen, textura y complejidad. Antes de su salida al mercado, Marismilla completa una crianza en botella de aproximadamente un año, donde sus matices se integran de manera natural, resultando en un vino elegante, fresco y profundamente expresivo.
Marismilla se presenta con un delicado color rojo cebolla pálido, con reflejos anaranjados que anticipan su carácter fresco y elegante. En nariz, ofrece una intensidad aromática franca y expresiva, dominada por fruta roja fresca —cereza, grosella y manzana roja—, acompañada de sutiles matices cítricos, florales y minerales que aportan profundidad y complejidad. En boca, es un vino sedoso pero con estructura, equilibrando frescura, sapidez y volumen. Su paso resulta envolvente y vivo, con un final largo e intenso, en el que reaparecen las notas frutales y un elegante recuerdo salino característico del terruño gaditano.
Destaca por su gran versatilidad gastronómica, siendo su equilibrio entre frescura, estructura y complejidad los que lo convierten en un compañero ideal tanto para aperitivos como platos principales. Combina a la perfección con frutos secos, jamón curado y aceitunas, y su carácter vivo y mineral lo hace perfecto para arroces, platos con champiñones o espárragos, así como para pescados blancos o semigrasos. También armoniza con carnes ibéricas, cordero o caza menor, y encuentra un maridaje excelente con quesos curados de oveja y cabra, que realzan su perfil frutal y salino. Mejor servir entre 8 °C y 10 °C.
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