Dulzura con carácter
22,50 €
Este Cream rinde homenaje a Andrés Pérez, histórico capataz de las bodegas Lustau durante los años 60, cuya precisión y sensibilidad marcaron una época en la elaboración de los grandes vinos generosos. Fruto de la unión armónica entre la estructura y profundidad del Oloroso y la untuosidad y dulzor natural del Pedro Ximénez, este vino consigue alcanzar el equilibrio perfecto entre elegancia, suavidad y complejidad aromática.
El Cream Capataz Andrés se elabora a partir de vinos Oloroso, elaborado con uvas Palomino Fino, y Pedro Ximénez, variedad que aporta la dulzura y los matices afrutados característicos. Ambos vinos envejecen por separado durante ocho años en las bodegas de Lustau, situadas en Jerez de la Frontera, bajo el tradicional sistema de criaderas y soleras en botas de roble americano. Durante este tiempo, el Oloroso desarrolla su personalidad robusta y seca gracias a una crianza oxidativa prolongada, que le otorga cuerpo, profundidad y notas de frutos secos y maderas nobles. Paralelamente, el Pedro Ximénez —elaborado a partir de uvas pasificadas al sol— alcanza una densidad aromática y gustativa extraordinaria, marcada por recuerdos de higos, dátiles y miel. Tras su maduración individual, ambos vinos se ensamblan cuidadosamente para dar origen al Cream, cuya complejidad depende del arte de combinar proporciones exactas y reposar el coupage hasta alcanzar su armonía final. El resultado es un vino de dulzura equilibrada, textura sedosa y acidez refrescante, capaz de expresar la identidad más amable y envolvente de Jerez.
A la vista, muestra un intenso color caoba con reflejos ámbar, brillante y limpio. En nariz es profundo y expresivo, con aromas concentrados de higos secos, pasas y dátiles, acompañados de un fondo ahumado y de madera vieja, típico de las botas jerezanas. En boca, su textura es suave, glicérica y envolvente, con una dulzura bien integrada que no empalaga. Se distinguen notas de turrón, miel tostada y frutos secos, equilibradas por una acidez viva y limpia que aporta frescura y aligera el conjunto. Su final es largo, amable y redondo, con un eco persistente de caramelo y especias dulces.
El Cream Capataz Andrés es ideal para acompañar postres ligeros, como tartas de frutas, bizcochos de almendra o crema catalana. Su equilibrio entre dulzura y acidez lo hace también perfecto para quesos azules o foie gras, donde realza los contrastes entre salinidad y dulzor. También puede servirse con hielo y una rodaja de naranja en vaso corto, como un aperitivo. Servir entre 10 y 12 ºC, ligeramente fresco pero no del todo frío, para apreciar toda su complejidad aromática y untuosidad en boca.
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